Microinyección espermática (icsi)

La microinyección espermática, cuyas siglas en inglés son ICSI, consiste en introducir, de forma activa, cada espermatozoide dentro del óvulo. Su introducción, en el año 1994, supuso un cambio radical en las formas de llevar a cabo las técnicas de fecundación in vitro, hasta el punto que, actualmente, la mayoría de los ciclos se hacen utilizando esta técnica.

Microinyección espermática
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¿Cuándo está indicado el ICSI?

Aunque, como hemos dicho, en ocasiones se realiza por defecto, es decir cuando no se sabe si hacer o no una fecundación in vitro clásica o un ICSI se suele recurrir al ICSI, la indicación clara de utilizarlo es:

Factor masculino severo

Esta es la indicación para lo que se inventó realmente. Cuando existen pocos espermatozoides, la probabilidad de fecundación con la fecundación in vitro clásica es prácticamente nula.  Hasta la introducción del ICSI, estos casos se veían abocados a usar el semen de un donante. Actualmente el ICSI permite tener unas tasas de embarazo altísimas, incluso en casos en que los espermatozoides se obtienen directamente del testículo.

Óvulos engrosados

La membrana exterior del óvulo, llamada zona pelúcida, en ocasiones es más gruesa de lo normal, por lo que la probabilidad de fecundación con una fecundación in vitro clásica es escasa. En estos casos es mejor recurrir a un ICSI.

Fallo de inseminación

En cualquier caso, siempre hay que tener en cuenta que los estudios demuestran que si el ICSI no está indicado, la probabilidad de fecundación es mayor con una Fecundación in vitro clásica. Por todo ello, debemos dejar a los embriólogos que llevan el caso que decidan, el mismo día de la punción, en función de como vean todo, si recurrir a una técnica u otra.